El arte de Tequila, Jalisco

Paisaje, historia y pensamiento son las materias que forman las culturas de la tierra. La cultura de la región del Volcán de Tequila es particularmente generosa en expresiones creativas. El arte es la expresión creativa del hombre.

Dos cumbres del arte literario en Tequila son: Miguel Othón Robledo poeta maldito, autor de versos inmortales; y Manuel Caballero, periodista y poeta, autor del título más justo a Guadalajara: Perla de Occidente.

Tiene Tequila, hermosos monumentos del arte virreinal como la Parroquia y la Capilla de Hospital. Del arte pictórico en Tequila, impactan los murales creados por los jaliscienses Gabriel Flores y Carlos Terrés. El también jalisciense Rafael López Castro ha diseñado los más bellos carteles del Tequila. Son obras escultóricas meritorias, Nuestra Señora de la Concepción, en la Parroquia y El Cristo de la Agonía, de caña de maíz, en la Capilla.

Al fundar Cristóbal de Oñate Santiago de Tequila, en 1530, franciscanos dirigidos por fray Juan Calero iniciaron la enseñanza de los indígenas. La música fue materia destacada. El canto llano, la fabricación de instrumentos musicales europeos y campanas, despertaron un talento que no cesa de ejercerse.

Diego Altamirano fue violinista, director y educador musical, en el siglo XIX. En el siglo XX, Arturo Xavier González destacó como director de orquesta y se le considera de los mejores violonchelistas de su generación, en el mundo. Francisco J. Hernández, también nacido en Tequila, es de los pocos chifladores profesionales. Jesús Rodríguez de Híjar, con los cantantes Manuel Álvarez y Matilde Sánchez La torcacita, han dado –con la música del mariachi– presencia de Tequila en el mundo. Son incontables las canciones que celebran la bebida, y la región.

La Época de Oro del cine mexicano, asoció como símbolos de identidad nacional al Tequila, al mariachi y a la charrería. Los Hermanos Franco, en giras internacionales, han asociado su apellido con Tequila y el arte de la reata.

Las artes populares de Tequila incorporan la cerámica, la piel y las castañas, pequeñas barricas manufacturadas con roble. En la gastronomía proliferan los platillos con tequila. Los mercados seducen con tostadas raspadas y gorditas de horno de barro, sobre hojas de encino.

Surge de las artes populares –desde el siglo XVI– la elaboración del tequila. Cuando el marqués de Altamira fundó en 1600 la primera fábrica reconocida de vino mezcal, implementaba las tareas que han llevado a nuestra bebida a colocarse como un arte mayor. Con su denominación de origen, el néctar del agave azul tequilana Weber, es el mayor valor de Tequila en el arte.

¡Agradecemos a Carlos Eduardo Gutiérrez Arce por el artículo!

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